El descuento por iliquidez es la reducción de valor que sufre una participación por no poder venderse con rapidez y a un precio cierto. No refleja que la empresa valga menos, sino que el titular no puede convertir su posición en dinero cuando quiere. En empresas no cotizadas suele situarse en un rango amplio según el caso.
Dos empresas idénticas que no valen lo mismo
Imagina dos compañías con los mismos beneficios, el mismo sector y el mismo crecimiento. En una, un socio puede vender su participación mañana a un precio conocido. En la otra, venderla exige encontrar comprador por su cuenta, negociar el precio sin referencia y esperar meses. Un inversor racional no paga lo mismo por una que por otra, y esa diferencia es el descuento por iliquidez.
Es importante entender de dónde nace: no es un juicio sobre el negocio. La empresa puede ser excelente. Lo que se está descontando es el riesgo y el coste de quedarse atrapado dentro.
Qué se está pagando realmente cuando hay liquidez
La liquidez aporta tres cosas que tienen valor económico medible:
- Un precio de referencia: saber cuánto vale la posición sin tener que negociarla.
- Capacidad de salir si cambian las circunstancias personales o el criterio sobre el negocio.
- Opcionalidad: poder esperar al momento adecuado en lugar de vender cuando aparece el único comprador disponible.
Quien compra una participación ilíquida renuncia a las tres, y exige compensación por ello en forma de precio más bajo.
De qué depende que el descuento sea grande o pequeño
El descuento no es una cifra fija, y quien la presenta como tal suele estar simplificando de más. En la práctica se mueve según factores como estos:
- El horizonte esperado de salida: cuanto más lejano e incierto, mayor el descuento.
- El tamaño de la participación: una minoría sin control se descuenta más que un paquete que permite decidir.
- Lo que digan los estatutos y el pacto de socios: restricciones a la transmisión, derechos de adquisición preferente o cláusulas de arrastre y acompañamiento afectan directamente.
- La existencia de compradores naturales: si hay un mercado identificable de interesados, el descuento baja.
- La calidad y frecuencia de la información: un comprador que no puede evaluar bien lo que compra exige más descuento.
El coste que asume el socio fundador sin darse cuenta
Este descuento no es solo un problema del inversor que entra: lo paga el socio que está dentro. Se manifiesta en momentos concretos y previsibles: cuando quiere dar entrada a un nuevo inversor y la valoración que le ofrecen es inferior a la que esperaba, cuando un socio quiere salir y no hay forma ordenada de que lo haga, o cuando se plantea una operación y descubre que la estructura de la propiedad la dificulta.
Dicho de otro modo: la iliquidez no se nota mientras nadie quiere moverse, y se nota toda de golpe el día que alguien quiere hacerlo.
Qué reduce el descuento en la práctica
Reducir el descuento no consiste en convencer a nadie de que la empresa vale más, sino en eliminar las fricciones que lo justifican:
- Registro de titularidad claro y actualizado, de modo que quién posee qué no sea nunca una discusión. Es la función del libro registro de socios, y su desorden es una fuente habitual de descuento.
- Reglas de transmisión previsibles: que el procedimiento para vender esté escrito y sea ejecutable, no una negociación desde cero cada vez.
- Información periódica fiable que permita a un tercero valorar sin auditar la compañía entera.
- Una vía ordenada de entrada y salida, que es donde encaja plantearse si la estructura de propiedad debe modernizarse.
Dónde encaja la tokenización, y dónde no
Representar la propiedad mediante una emisión tokenizada no crea liquidez por sí sola: no hay compradores porque el registro sea digital. Lo que sí puede hacer es reducir la fricción operativa, que es una parte real del descuento: titularidad inequívoca, transmisión con un procedimiento definido y trazabilidad de quién posee qué en cada momento.
Conviene ser honesto con la distinción, porque se vende mal a menudo: la tecnología puede ordenar la transmisión, pero la demanda la sigue poniendo el mercado. Si lo que se busca es que los socios actuales puedan vender, la pregunta previa es si existe alguien interesado en comprar, y esa no la resuelve ningún registro.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el descuento por iliquidez?
Es la reducción de valor que sufre una participación por no poder venderse con rapidez y a un precio cierto. No refleja que la empresa valga menos, sino que el titular no puede convertir su posición en dinero cuando quiere.
¿De cuánto es el descuento por iliquidez?
No es una cifra fija, y presentarla como tal simplifica de más. Se mueve según el horizonte esperado de salida, el tamaño de la participación, las restricciones a la transmisión que impongan los estatutos y el pacto de socios, y si existen compradores naturales identificables.
¿Cómo se reduce el descuento por iliquidez?
Eliminando las fricciones que lo justifican: un registro de titularidad claro y actualizado, reglas de transmisión previsibles y ejecutables, información periódica fiable que permita valorar sin auditar la compañía entera, y una vía ordenada de entrada y salida.
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